viernes, 12 de febrero de 2010

Las Historias de Ab3: El día que maté a mis jugadore antes del primer combate

Articulo publicado originalmente el 6 de Enero de 2010 en el Blog de Rol

Ab3, tambien conocido como Al Bruno tercero (o Al Bruno III), es un escritor de terror norteamericano aficionado a los juegos de rol, durante su estancia en varios foros de internet escribio sus vivencia en sus partidas con un grupo que podiamos definir como “curioso” (entre fascistas y pervertidos sexuales), algunas de sus historias fueron traducidas al castellano por “El Reverendo” (que es un nombre que molaria para un Timelord) el problema es que su pagina web caduco hace siglos atras (puede que en realidad fuera un año y medio pero no tengo un percepción lineal del tiempo, asi que…), por suerte he podido recuerarlas gracias a la ayuda de Draug al que podeis darle las gracias en su pagina Web .

Las historias de Ab3 estan consideradas como las historias de rol mas politicamente incorrectas que existe (a mi parecer dejan en cueros a los Caballeros de la Mesa del Comedor), para mi son el What if…? de que pasaria si los descerebrados de la america profunda les da por jugar a rol, que disfruten de esta primera historia…

El día en que maté a mis jugadores antes del primer combate

LA SIGUIENTE HISTORIA ES VERÍDICA. TAN SÓLO LOS NOMBRES DE LOS PROTAGONISTAS SE HAN CAMBIADO PARA PROTEGERME A MÍ MISMO DE UNA PALIZA SALVAJE CON EL PALO DEL DOLOR.

…Nos encontrábamos a finales de los ochenta y, por alguna razón, el grupo de jugadores de mi zona había establecido una extraña atracción hacia el juego de Avalon Hill “Lords of Creation” [un juego de rol genérico lleno de portales dimensionales, tierras alternativas y demás, donde los jugadores podían ir subiendo de nivel hasta convertirse en prácticamente dioses]. Los jugadores me habían engatusado para jugar una vez con anterioridad, pero la sesión de juego había sido perturbadora. Los jugadores crearon personajes basados en ellos mismos y, cuando el juego empezó, uno de ellos (le llamaremos Psicópata Dave) empezó la campaña haciendo que su personaje matase a sus propios padres.

Las cosas empeoraron a partir de ahí.

Así que, algunos meses después nos encontramos en el sótano de otro de nuestros jugadores, a quien me referiré como El Disgusto, y me habían convencido para probar Lords of Creation de nuevo. Había cinco jugadores: Psicópata Dave, El Disgusto, El Pervertido, El Alcohólico y El Cobarde [en las historias originales, los nombres son Psycho Dave, El Disgusto (sí, tal cual), Deviant Boy, The Amazing Boozehound y Weasly Crusher. Weasly Crusher es intraducible porque es un juego de palabras con uno de los personajes de “Star Trek: La Nueva Generación” llamado Wesley Crusher. Weasly viene de weasel (comadreja) y en argot viene a significar algo así como cobarde, cagón, o simplemente carente de personalidad (el tipo de persona que dice sí a todo y se limita a hacer lo que hagan los demás)].

Yo tenía una gran idea para nuestra campaña, donde nuestra realidad era atacada por otra realidad alienígena. Sí, pensaréis que era un plagio de Torg [un juego de rol de West End Games que se basa en lo mismo], pero esto ocurrió años antes de que Torg apareciera. En realidad estaba plagiando al episodio del Doctor Who “Los cuernos de Nimon”.

Les expliqué a mis jugadores que tenían que hacer como personajes a gente normal y corriente y que la campaña detallaría sus intentos de sobrevivir en ese extraño mundo. Una especie de mezcla entre Amanecer Rojo y Gamma World [Amanecer Rojo es una película de la guerra fría en la que los rusos invaden los EEUU, y Gamma World es un juego de rol de TSR de ambiente futurista].

Así que empezamos a crear los personajes, y la cosa fue más o menos así:

El Disgusto: “¡Quiero hacer un ninja!”

Yo: “Bueno, podrías crear a un experto en artes marciales, pero no me parece que un ninja sea exactamente…”

El Disgusto: “¡Un ninja! ¡Quiero hacer un ninja! ¿Qué clase de juego es este donde no puedes elegir lo que quieras?”

Yo: “Vale… puedes hacer un ninja.”

El Pervertido: “Yo voy a hacer a una stripper” [una bailarina de strip-tease, por si algún lechón no lo sabe].

Yo: “De acuerdo.”

El Cobarde: “Y yo soy la prima de su personaje. Que también es una stripper.”

Yo: “Perfecto… tirad los dados para ver los atributos.”

Psicópata Dave: “Yo voy a hacer a un ex-miembro de los Navy Seals [una unidad de élite de infiltración y combate de la marina norteamericana]. Tiene varias Medallas de Honor y nadie sabe que en su tiempo libre se dedica a matar hippies y enanos.”

Yo: “Eso es muy interesante, sí. Y veo que se llama igual que tú. Genial.”

El Alcohólico: “Yo voy a jugar con un guerrero enano… ¡hic!”

Yo: “No. No, mira, el juego transcurre en la era moderna. No hay guerreros enanos.”

El Alcohólico: “Oh.”

Yo: Así que… ¿cuál es tu segunda opción?

El Alcohólico: “¿Qué?”

Yo: “Para tu personaje.”

El Alcohólico: “Oh… déjame que lo piense.”

El Pervertido: “Mi personaje y su prima están teniendo una aventura.”

Yo: “¿Q-qué?

El Pervertido: “Somos strippers lesbianas.”

El Cobarde: “Estamos enamoradas.”

Yo: “Pe-pero…”

El Alcohólico: “¿Puedo crear a un enano?”

Psicópata Dave: “Grrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr.”

Yo: “Quizá podrías jugar… con un ninja…”

El Borracho: “Eh… mira, jugaré con un tío que es policía o algo así.”

Yo: “De acuerdo, tira los dados.”

Psicópata Dave: “Sabéis, la sangre humana es de color negro a la luz de la luna…”

El Cobarde: “Mi personaje y su prima tienen anillos pareados en los dedos gordos de los pies.”

Yo: “¡POR EL AMOR DE DIOS, LIMITAOS A TIRAR LOS DADOS DE UNA PUÑETERA VEZ!”

Eventualmente todos crearon a sus personajes, así que empecé a describir el escenario. Bueno, intenté describir el escenario, pero resulta que los padres de El Disgusto habían salido de la ciudad y le habían dejado con una sola responsabilidad… alimentar y sacar de paseo a Lamont, el decrépito perro familiar. Por supuesto, El Disgusto no había hecho ninguna de las dos cosas durante días, así que el perro subía frecuentemente las escaleras del sótano para aullar y lamentarse.

En fin. Una vez que El Disgusto hubo terminado de darle una paliza al perro de sus padres para que se callara, empezamos a jugar. Describí el escenario: un mundo donde extrañas criaturas con forma de arañas habían esclavizado a la humanidad, y donde los jugadores acababan de escapar de uno de los campos de trabajo.

Inmediatamente apareció el primer problema.

Psicópata Dave: “¿Qué? ¿Qué? ¿No tenemos nuestras cosas?”

Yo: “Bueno, no hemos comprobado la lista de objetos y equipamiento porque pensé…”

El Disgusto: “Tío, mi ninja tiene que tener su moto.”

Yo: “Ya os expliqué que las arañas alienígenas…”

El Pervertido: “¿Y nuestros anillos para el dedo gordo del pie? ¿Nos quitaron nuestros anillos también?”

Yo: “…han reducido a la humanidad a un estado de esclavitud. Y con ella, toda nuestra tecnología.”

Psicópata Dave: “¡Ni de coña podrían quitarme mis armas y mis explosivos!”

El Disgusto: “Ni mi moto… ¿quién podría robarle la moto a un ninja? Mi personaje mataría a cualquiera por su moto. Buen comienzo, gilipollas.”

El Cobarde: “¿No podríamos haber escondido los anillos dentro de nuestros propios cuerpos?”

El Pervertido: “¡Bien roleado!”

El Alcohólico: “Zzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzz.”

Yo: “Mira, creo que no le estáis dando una oportunidad a mi campaña.”

El Disgusto: “¡Cállate, Lamont! ¡Te digo QUE TE CALLES!”

Las discusiones y las palizas al perro se llevaron otra hora de mi vida más o menos, pero finalmente accedí a “reconsiderar mis ideas.”

Yo: “Vale, rehaced vuestros personajes como oficiales de la marina. Jugaréis como parte de la tripulación de un submarino nuclear que tenía órdenes de esconderse en el fondo del mar cuando comenzó la invasión. Seréis el equipo enviado a investigar la superficie, y estaréis equipados con un montón de armas y cosas.”

Psicópata Dave: “Mucho mejor. ¿Hay alguna posibilidad de que mi personaje matara al capitán del submarino y tomase el control?”

Yo: “No.”

El Disgusto: “Vale, soy un oficial de la marina, pero también soy un espía secreto de los ninjas.”

Yo: “Teniendo en cuenta que todo el mundo civilizado ha caido durante la invasión de las arañas alienígenas, no creo que eso importe mucho.”

El Disgusto: “No, no, esos aliens CREEN que han cogido a los ninjas…”

Yo: “Vale, como quieras.”

El Pervertido: “Mi personaje es una comando dura como el acero, pero está muy buena.”

El Cobarde: “Yo soy su prima, y somos lesbianas.”

El Pervertido: “Estamos enamoradas.”

El Cobarde: “Y compartimos una litera.”

Yo: “Por favor, ahorraos eso para el juego.”

El Disgusto: “¡Cállate, Lamont! ¡No me obligues a buscar el palo del dolor!” [no, no sé lo que es exactamente el palo del dolor (stick of pain) y, teniendo en cuenta la personalidad de estos tíos, no sé si quiero saberlo]

El Alcohólico: “¿Q-qué? ¿Por qué está mi policía dentro de un submarino?”

Yo: “Estás interpretando a un policía militar de la marina, ¿recuerdas?”

El Alcohólico: “Oh… vale.”

Yo: “Lo que sea. El capitán del submarino está preocupado porque no ha recibido noticias de Washington durante seis meses. Os llama en medio de la noche a su camarote, y…”

El Pervertido: “Como estamos en medio de la noche, mi personaje aparece llevando un camisón corto semitransparente.”

El Cobarde: “Ohhh… yo también.”

Yo: “El capitán dice…”

El Disgusto: “¿No deberías tirar los dados para ver si el capitán consigue verme? Soy un ninja, después de todo, y–¡El palo del dolor, Lamont! ¡El palo del dolor!”

Yo: “El capitán os ordena desembarcar y descubrir lo que ha sucedido.”

El Alcohólico: “Yo digo: ¡Maldita sea, capitán! ¡Soy un buen poli!”

Yo: “Quiere que desembarquéis inmediatamente.”

Psicópata Dave: “Yo digo que lancemos los misiles nucleares del submarino.”

Yo: “¡Inmediatamente!”

La siguiente hora de juego fue empleada por los jugadores en hacer una lista de todas las armas, cuchillos, lanzamisiles y tapones anales que sus personajes iban a llevar equipados. En algún momento de la discusión, el perro Lamont, muerto de hambre y sufriendo lo que resultó ser una disentería terminal, intentó bajar las escaleras del sótano, sólo para caer desfallecido formando una masa de pelos temblorosa en lo alto de una caja naranja llena de miniaturas recién pintadas. El Disgusto soltó un grito de rabia y le persiguió con el palo del dolor hasta que Lamont se escondió detrás del calentador.

Finalmente regresamos a la partida:

Yo: “Vale… ya estáis en vuestra lancha, tan llena de equipamiento como es posible, y estáis…”

El Disgusto: “Espera… ¿qué pasa con mi moto?”

Yo: “¿Qué?”

El Disgusto: “Mi personaje quiere llevar su moto.”

Yo: “Mira, tu personaje se ha pasado los últimos seis meses dentro de un submarino.”

El Disgusto: “Entonces, lo mismo hizo su moto.”

Yo: “¿Cómo, en nombre de todo lo sagrado, podrías haber convencido a nadie para llevarse una moto dentro de un submarino?”

El Disgusto: “¿Y a mí qué me cuentas? ¡Tú eres el que está dirigiendo esta mierda de juego!”

Yo: “Vale. Mientras estáis todos de pie en la lancha de goma, el alférez Bruno dice: ¡No olvidéis esto!, y lanza una motocicleta desde la cubierta del submarino hasta la lancha. El peso es demasiado y la lancha se hunde con vosotros y con la moto. Os arrastra al fondo del océano y os ahogáis. Se acabó la partida.”

Para resaltar esto, cogí el libro de reglas de Lords of Creation y lo lancé contra la pared. Palabras hirientes fueron esgrimidas por ambas partes. Quién sabe si no hubiésemos acabado a hostias, si no fuera porque Lamont se arrastró desde detrás del calentador y lanzó un chorro de diarrea perruna sobre el sofá donde estaban nuestros abrigos.

En el caos subsiguiente, me largué a casa. Siempre puedo comprarme otro abrigo.

1 comentario:

Javier Ruiz dijo...

Buenas:

Algunas de estas historias se perdieron, por lo que estos días me decidí a hablar con el autor original y recuperarlas en español. ;-) ¡Quizá incluso a traducir las 9 que nunca se tradujeron (porque en su momento no estaban o porque no le dio tiempo al traductor original).

¡Te dejo un enlace por si te interesa leerlas o releerlas!

https://doblandotentaculos.wordpress.com/historias-rol-ab3

¡Enhorabuena por el blog!