miércoles, 3 de noviembre de 2010

Las Historias de Ab3: Kobayashi Maru con violencia indiscriminada y supermodelos

[¿Qué es el Kobayashi Maru? Un poco de historia paleolítica: En Star Trek II: La Ira de Khan, se dice que el capitán Kirk es el único oficial de la Federación que pasó el test del “Kobayashi Maru”. Este test es una simulación en teoría imposible de pasar—no hay manera de ganar, todos los que lo hacen pierden. Lo que mide realmente es la psicología, el carácter de los capitanes que lo intentan, y el tipo de decisiones que toman (y no toman) bajo presión. Se supone que Kirk lo pasó a base de hacer trampas, cambiando artificialmente las condiciones del enfrentamiento. Y es que Kirk es mucho Kirk, qué coño.]


AVISO: LA SIGUIENTE HISTORIA PUEDE OFENDER A LOS FANS DE STAR TREK, A LAS SUPERMODELOS Y A CUALQUIERA QUE PIENSE QUE LORENZO LAMAS ES EL EPÍTOME DE LA GENIALIDAD.


Diario de a bordo de Ab3:

Ha sido un mal mes para ser jugador de rol.

Biff Bam estaba en paradero desaparecido desde que intentamos jugar a Tomb of Horrors [un módulo para la primera edición de AD&D]. Todo comenzó cuando su guerrero bárbaro saltó a través de un portal. El portal estaba maldito, y su personaje apareció al otro lado en pelotas y convertido en mujer. Nadie esperaba que Biff Bam rompiera a llorar y huyera del sótano de El Disgusto. Todo el mundo había asumido que sería yo el que acabara haciendo eso algún día.

Después de eso, intenté dirigir una partida de Beyond the Supernatural [un antiguo juego de rol de terror contemporáneo creado por Palladium], pero abandoné la campaña cuando me di cuenta de que El Disgusto había usado la lista de habilidades de la primera edición de Ninjas & Superspies [otro juego de rol de Palladium, obviamente lleno de ninjas] para hacer su personaje. Yo me comprometí a dirigir un juego de terror, no a observar a un personaje descrito como “Lorenzo Lamas, pero aún mejor” lanzando a hombres-lobo a través de autobuses a base de patadas.

Bueno, supongo que eso es un tipo de juego de terror.

Ahora estábamos jugando a Star Trek, el juego de rol de FASA. Psicópata Dave dirigía la partida, tras la inspiración que le llegó durante su internado mental. Fue así como El Disgusto, El Capullo, El Cagón y yo nos encontramos en la habitación de Psicópata Dave, interpretando a la tripulación en el puente del USS Indestructible II...


Psicópata Dave: “Tenéis una transmisión entrante. Ab3, tu estás jugando con el oficial de comunicaciones, haz una tirada de Destreza para asegurarte de que tu personaje no resbala y se golpea la cara contra el panel de control al ir a responder.”

(tirada)

Yo: “Lo conseguí.”

El Disgusto: “Buena jugada, ‘Uhura’.”

Yo: “Sigue haciendo bromitas con lo de Uhura y te hostiaré hasta que pienses que Star Trek V fue una obra maestra.”

El Capullo: “¿No lo fue?”

Psicópata Dave: “Es una llamada de socorro, que viene de una Base Estelar cercana a la frontera con el espacio Klingon. Están sufriendo un ataque, y sois la única nave lo bastante cercana como para llegar a tiempo.”

El Cagón: “¡Oh, DIOS MÍO! ¡Es el Kobiashi [sic] Maru! ¡Estamos jodidos! ¿No podemos llamar al Enterprise para pedir refuerzos?”

Psicópata Dave: “No.”

El Cagón: “¿No podemos volar de lado alrededor del sol, y viajar atrás en el tiempo hasta antes de que ocurriese el ataque, y avisar al Enterprise?”

Psicópata Dave: “No.”

El Cagón: “¿Tenemos que ir?”

Psicópata Dave: “Sí.”

El Cagón: “Pero... pero...”

Psicópata Dave: “¿Quieres que te ponga otra vez la versión de Leonard Nimoy de Proud Mary?” [Nimoy, o sea el Sr. Spock, ha hecho sus pinitos como cantante. He escuchado algunas de sus canciones y... baste decir que tuve mucha suerte de sacar todas mis tiradas de Cordura.]

El Cagón: “¡Llévame a la Base Estelar! ¡Potencia máxima!”


Realmente nunca comprendí por qué El Cagón se metió a esto de jugar al rol, porque odiaba todos los conflictos y confrontaciones. Sus personajes habían huido del campo de batalla en prácticamente cualquier género de juego que puedo imaginar. Incluso cuando jugaba a Risk o a Monopoly, su estilo tenía un cierto aire de postración humillante. La única manera en que podría ser un buen jugador de rol sería si White Wolf lanzase “Punto de Cruz: El Tejido”. Así que, como no podía ser menos, Psicópata Dave le convirtió en capitán.


Psicópata Dave: “A esta velocidad vuestra nave estará en la Base Estelar en veinte minutos.”

El Cagón: “Me voy a la sala de preparación y comienzo a hacer planes.”

Psicópata Dave: “Tira los dados a ver si te tropiezas en los escalones, te caes y quedas inconsciente.”

El Capullo: “¿Puedo ayudar?”

Yo: “Tú eres el timonel, tienes que dirigir la nave.”

El Capullo: “Creía que yo era el encargado del armamento.”

Psicópata Dave: “Tienes ambos trabajos.”

El Disgusto: “Lo cual es una putada. Yo era el encargado de las armas en la nave anterior.”

Yo: “El que tú fueras el tío de las armas ya nos costó el Indestructible I.”

El Disgusto: “Esos putos Gorns se la estaban buscando.”

El Capullo: “Pero si no hicieron nada.”

El Disgusto: “Querían hablar con nosotros. Tenía que demostrarles quién era el jefe antes de que el Capitán Nervioso empezase a hablar y nos hiciese quedar como mariconas tipo Picard.”

El Capullo: “Disparaste a un destructor sin provocación.”

Yo: “Y después ellos nos dispararon a nosotros. Oh, tío, y cómo dispararon.”

El Cagón: “No sabía que los Grimorios de Arduin tuvieran tablas para la descompresión explosiva” [Arduin es un juego de rol que apareció en el 77, poco después del primer D&D. De hecho no era un juego de rol en sí mismo, sino una especie de “cómo modificar D&D para hacerlo mucho mejor y más completo”, incluyendo todo tipo de reglas y tablas nuevas (algunas bastante complicadas), y cambiando otras. Apareció en varios tomitos llamados “Grimorios”, y al parecer Psicópata Dave los sigue utilizando hoy en día...].

Psicópata Dave: “Arduin tiene de todo acerca de todo. Es como Dianetics para los hombres [Dianetics es un famoso libro de auto-ayuda]. Bueno, ¿fallaste tu tirada de Destreza, o no?”

El Cagón: “Sí.”

Psicópata Dave: “De acuerdo, saquemos entonces las tablas de daño.”

Yo: “¿Sabes? Todo esto de “tira a ver si tropiezas y te caes” tiene bastante mala leche.”

Psicópata Dave: “Los juegos de rol son una simulación de la vida real. ¿Me estás diciendo que la gente no tropieza y se cae en la vida real?”

Yo: “No, pero...”

El Disgusto: “Mira, si no te gusta ya sabes que puedes irte a jugar en esa partida de Lords of Creation que El Pervertido y su novia están preparando.”

El Capullo: “No sabía que tenía una copia del libro de reglas.”

El Disgusto: “Le cambié los libros que Ab3 se dejó aquí por una hamburguesa.”

Yo: “Pero esos libros... tú... tú... mira, ¿podemos volver a la discusión sobre tropezarse y caer?”

Psicópata Dave: “No. Realismo es lo que intento conseguir aquí y realismo es lo que os voy a dar. De acuerdo, El Cagón, tu personaje se da de boca contra el puente, destrozándose la muela del juicio contra las encías.”

El Capullo: “¡Ouch!”

El Cagón: “Ahora entiendo por qué Bones estaba siempre en el puente” [Bones era el apodo del Dr. McCoy, médico de la nave, en la serie original de Star Trek].

Psicópata Dave: “El dolor te deja inconsciente.”

Yo: “Llamo al doctor de la nave y...”

El Disgusto: “¡Ignoren esa orden! Como el primer oficial, ¡ahora estoy al cargo! Ordeno a la sección de maquinaria que aumenten la velocidad.”

El Capullo: “Ya estamos a potencia máxima.”

El Disgusto: “¡Y una mierda! Estamos malgastando demasiada energía. Ordeno que los sistemas de soporte vital desciendan al cincuenta por ciento. También ordeno a un par de guardias de seguridad que disparen a la cámara de contención del dilitio para hipercargar los cristales” [los cristales de dilitio son la fuente principal de energía de las naves de Star Trek].

El Cagón: “¿Eso se puede hacer?”

Yo: “Yo le imploro al capitán que despierte.”

El Disgusto: “¡Llamo a los de seguridad al puente para que arresten al suboficial de comunicaciones, por insubordinación!”

Yo: “Ey, ey, espera un minuto... ¿Qué es eso que sobresale de tu cuaderno de notas?”

El Disgusto: “Un sai” [un arma tradicional japonesa. Véase: 
www.ninja-weapons.com/Weapons/Okinawan_Sai/images/4367.gif ]

Yo: “¡No! Lo otro.”

Psicópata Dave: “Oh, ¿te refieres a esto?”


Hay momentos en la vida de todo el mundo, en los que las nociones preconcebidas de la realidad se ven cuestionadas hasta sus propios cimientos. Ese fue uno de ellos para mí. Ya sabía que mis compañeros de juegos estaban locos, pero lo que ocurrió a continuación me revelaría la profundidad de sus locuras. La revista que Psicópata Dave dejó en la mesa delante de mis ojos era gruesa, de papel satinado, y olía a varios perfumes mezclados.


Yo: “P-p-por... ¿por qué lees Cosmopolitan?”

Psicópata Dave: “Es parte de mi plan maestro.”

Yo: “¿Plan maestro de qué?”

Psicópata Dave: “Hace mucho tiempo, decidí que sólo una supermodelo sería digna de continuar con mi noble descendencia.”

El Cagón: “¿Es esto que estás planeando algún tipo de asqueroso secuestro? Porque eso me pone los pelos de punta...”

El Disgusto: “No, este plan es mejor. Es una pura genialidad. Si mi corazón no estuviera ya reservado, yo también lo intentaría.”

El Capullo: “¿Desde cuándo tienes novia?”

El Disgusto: “Los caballeros no alardean, pero desde hace ya algún tiempo me he estado viendo con una chica de manera regular.”

El Capullo: “¿Quién es ella?”

El Disgusto: “Su nombre es Anne McKenzie y tú no la conoces, es canadiense” [no sé si tendrá algo que ver, pero esa es la identidad secreta de Ave Nevada, miembro del grupo de superhéroes canadiense Alpha Flight de Marvel].

Yo: “Por favor, dime que no vas a intentar colarnos otra vez eso de “Estoy saliendo con una canadiense”.”

El Disgusto: “A diferencia de tu pelo ella es de verdad, chico de las entradas.”

Yo: “Mira, ¿podemos volver al asunto este del plan maestro con supermodelos de la revista Cosmopolitan? Me siento morbosamente curioso.”

Psicópata Dave: “La idea me vino a la cabeza hace unas semanas. No podía dormir, así que decidí ponerme a crear unos cuantos personajes al azar con el juego de rol de los superhéroes Marvel usando el suplemento de los Superpoderes Definitivos, hasta conseguir dos que fueran exactamente iguales.”

El Capullo: “Creía que yo era el único que hacía eso.”

El Cagón: “¿Y eso qué tiene que ver con supermodelos?”

Psicópata Dave: “Bueno, me di cuenta de que toda la vida se basa en porcentajes... exactamente como en un juego de rol. Si vas andando al trabajo hay bastantes probabilidades de que llegues allí sin percances, frente a una pequeña probabilidad de que una ardilla rabiosa te muerda un testículo por el camino.”

El Capullo: “Preferiría que dejárais de sacar a relucir ese tema.”

Psicópata Dave: “Cuanto más intentas hacer algo, más probabilidades tienes de conseguirlo, una vez más gracias a los porcentajes.”

Yo: “Una vez más, ¿en qué punto de esta conversación van a tener algo que ver unas mujeres anoréxicas portando tu sucia semilla?”

Psicópata Dave: “Entonces me di cuenta de que podía hacer que los porcentajes trabajasen a mi favor. Míralo de esta forma, si le escribo una carta a una supermodelo pidiéndole que se case conmigo, las posibilidades de que me diga que sí son una entre un millón, ¿verdad?”

Yo: “Esa es una estimación conservadora.”

Psicópata Dave: “Por tanto, si escribo miles de cartas a cientos de diferentes modelos, mi porcentaje de éxito aumentará. Cuantas más cartas escriba, más posibilidades tengo.”

El Disgusto: “Este hombre es un genio.”

Yo: “Este hombre tiene más sellos que cordura.”

Psicópata Dave: “No te burlarás de mí cuando Kathy Ireland [
www.modelport.com/Images/kathy3.jpg ] esté a mi lado, masajeando mi bolsa de los dados. Todo lo que tengo que hacer es jugar con los porcentajes.”


Todo este asunto me dejó más inquieto que cualquier discusión sobre Kirk y Spock enamorados podría conseguir. De alguna manera, el capitán Cagón se despertó antes de que El Disgusto pudiese dañar seriamente la nave, y el USS Indestructible II se aproximó a la Base Estelar.


Psicópata Dave: “La base es una ruina humeante de metal fundido.”

El Cagón: “Escudos.”

El Capullo: “Subo los escudos.”

Yo: “Yo intento contactar con la base.”

El Disgusto: “Yo hago un análisis de los escombros.”

Psicópata Dave: “Oh, definitivamente son escombros.”

El Cagón: “Yo me levanto de mi silla y camino con cuidado hacia la puerta del turboascensor.”

El Disgusto: “Yo me preparo para lanzarme a por la silla del capitán.”

Psicópata Dave: “Un navío Klingon desactiva su camuflaje y aparece directamente en frente de vosotros. El capitán Klingon llama a vuestra nave.”

(tirada)

El Cagón: “Me meto en el turboascensor y me dirijo a las cápsulas de escape.”

(tirada)

El Disgusto: “¡Salto hacia la silla del capitán!”

El Capullo: “¿Tienen las naves estelares cápsulas de escape?”

Yo: “Pongo al capitán Klingon en la pantalla.”

Psicópata Dave: “Se presenta a sí mismo como el capitán Klingon Shickelgruber.”

El Capullo: “¿Por qué me resulta ese nombre tan familiar?”

El Disgusto: “¡Le digo que soy el capitán Jared Synn del USS Indestructible II y que le conviene muchísimo rendirse ante nosotros, perdiendo el culo!”

Yo: “¿Quieres decirle “perdiendo el culo” a un Klingon?”

El Cagón: “¿Estoy ya donde las cápsulas de escape?”

Psicópata Dave: “El capitán Shickelgruber se ríe de ti. Toda la tripulación de su puente se ríe de ti.”

El Disgusto: “¡SE ACABÓ! Es el momento de demostrarles a esos tíos que yo hablo en serio. ¡Saco mi phaser y le disparo al timonel!”

(tirada de dados, jugadores boquiabiertos)

Yo: “¿Que tú qué?”

El Disgusto: “Mi personaje dice: Si estoy lo bastante loco como para matar a mi propia tripulación, ¡imagina lo que podría hacerte a ti!”

El Capullo: “Pero, pero yo soy el timonel...”

Psicópata Dave: “Para ser exactos ahora eres un montón de átomos humeantes.”

El Cagón: “Mira, ¿me puedo poner simplemente un traje espacial y salir a probar suerte ahí fuera?”

El Capullo: “¿Ni siquiera pude tirar para esquivarlo?”

El Disgusto: “¿Dónde está tu sentido del realismo? No puedes tirar para esquivar si te disparan por la espalda.”

Psicópata Dave: “Los Klingon se ríen ahora incluso con más fuerza. Te retan a seguir matando miembros de tu tripulación.”

El Disgusto: “¡Disparen phasers! ¡Y torpedos de protones!”

Psicópata Dave: “No ocurre nada.”

El Disgusto: “¿Y por qué coño no?”

Yo: “Porque acabas de cargarte al timonel.”

El Capullo: “Pero si ni siquiera pude intentar esquivarlo...”

El Disgusto: “Oh, ya veo cómo funciona esto. Camino a los controles para disparar las armas yo mismo.”

Psicópata Dave: “Demasiado tarde. Los Klingon disparan todas sus armas contra tu nave, destruyéndola en una bola de fuego estándar de ciencia-ficción.”

El Disgusto: “¡Todo por tu culpa, Ab3!”

Un instante después, El Capullo salió de la habitación, lloriqueando. Entonces Psicópata Dave, furioso por haber visto como el mismo hombre destruía dos campañas de Star Trek, agarró el Sai de su cuaderno y atacó a El Disgusto. El Cagón se arrastró bajo la cama de Psicópata Dave y entonces empezó a chillar ante lo que encontró allí. Con un suspiro, cogí el ejemplar de Cosmopolitan y pasé las páginas hasta llegar al artículo sobre cómo conseguir nalgas más esbeltas en treinta días.
Llegados a este punto, algunos de vosotros os preguntaréis por qué seguía jugando con estos tíos, si cada partida era una pesadilla. Bueno, suponía que no todas las partidas podían acabar en desastre, así que seguía jugando con los porcentajes.

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